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La Coctelera

CO-COCTELERA

SI LA VIDA NO TE SONRÍE, ¡¡HAZLE COSQUILLITAS!!

20 Noviembre 2008

UNA HISTORIA EN SEPIA

-Recuérdame que tengo que contarte una historia muy bonita de la preguerra.

-¿De la preguerra civil?

-Sí. Pero ahora tengo algo que hacer, en un rato vuelvo...

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..………………………………..

-¿Hola?

¿Sigues ahí?

¿Me vas a contar esa historia??

-Sí…
En la primera mitad del siglo XX, una niña pobre, no podía permitirse el lujo de ir al colegio, eso era más bien cosa de chicos, las niñas no necesitaban saber leer, escribir y aritmética, sino, cocinar, planchar y coser...


Mi abuela, cuando contaba con 7 años se vino a Novelda desde su pueblo, Macisbenda, que más que pueblo era una aldea, para quitarse el hambre a bofetadas, bueno, mas que venirse, la mando su madre, a casa de un medico muy afamado; aunque, en realidad, era el único del pueblo, pero un doctor muy bueno y bondadoso, tanto que en la actualidad, hasta calle propia tiene en la ciudad. Visitaba a todas las gentes, aunque no pudieran pagarle, nunca se negó a atender a un enfermo. Otros muchos lo hacían con especias: en su casa atesoraba sacos de legumbres, patatas, corderos, etc., etc., como pago por sus curas.

Mi abuela "servia" en su casa; imagínate, una niña con siete años...

La "señorita", la mujer del medico, era algo excéntrica para la época, y no sabia ni freír un huevo, así que entre mi abuela y la cocinera gobernaban la casona.

Años después de estar sirviendo nació "Rafaelín" y mi abuela, además de sus tareas domesticas, se encargaba de cuidar del niño.

Luego nacieron Manolo y Mario, conque necesitaron contratar a una niñera. Entonces mi bisabuela mandó a otra de sus hijas, Anita, dos años menor que mi abuela, a casa de Don Rafael.

Las dos hermanitas trabajan para el medico y su familia.

Mi abuela seguía encargándose de la casa, y de Rafaelín, que era su "niño" y su hermana, Anita, de los otros dos; aunque a Rafaelín también se lo llevaba al casino, al cine, a la glorieta…Pero Rafaelín "era de mi abuela".

Si no era Encarnita la que lo hacia, el chico no quería peinarse; si no le preparaba ella la tortilla no merendaba, etc…

Cuando mi abuela se ennovió con mi abuelo, Rafaelín se escondía cada vez que iba a cortejarla. Se encorajinaba de verlo rondando por su casa, sabía que ese señor la apartaría de él....

A todo esto, cuando por ejemplo tenían excedente de cualquier cosa, el medico se lo daba a las hermanas, para que se lo mandaran a su madre, al pueblo, para poder alimentar a los otros 9 hermanos que allí quedaron. Siempre les ayudo muchísimo; en cada viaje que el médico hacía a Madrid, para ver a su familia o para asistir a simposiums, etc, les traía presentes a ambas hermanas, pendientes de oro, ajuar...

Las niñas fueron las hijas que el matrimonio jamás pudo tener, o al menos así se sentían ellas mientras vivieron en casa de los “señoritos”.

En aquellos años se vivieron tiempos difíciles, muy difíciles. La II República hacía aguas por todas partes, el ambiente estaba enrarecido, y pronto estallaría la Guerra Civil.

Don Rafael, con muy buen criterio, aconsejó a mi abuela que gastara “los duros”, las 300 pesetas que tenía ahorradas por tantos años de trabajo en su casa.

-Encarnita, te acompaño a una tienda de muebles, pronto te casarás y necesitas enseres, y el dinero en breve dejará de tener valor.

Conque mi abuela se compro un baúl, una mesa, cuatro sillas y una cama, muebles básicos para comenzar una vida en pareja y los enseres fueron guardados en la gran casona del médico hasta que mi abuela se casó.

Encarnita, mi abuela, aceleró su boda, le contaba a mi madre que no tuvo mas remedio que casarse deprisa y corriendo.

Porque el pillo de tu padre, me decía: -Uy, Encarna, qué pendientes tan bonitos que te ha traído tu señorito de Madrid. -y con esa excusa, nena, tu padre el muy pillo, me tocaba la oreja, y eso ya no se podía consentir…

Cuánta inocencia encerraba ese comentario. Qué cándida resultan aún algunas gentes…

Mi abuela salió vestida de novia de casa del señor y Rafaelín no quiso despedirse de ella; subió a la buhardilla, a llorar como el niño que ya no era, porque 14 años en los años treinta del siglo XX, no eran de adolescente, sino ya de persona adulta.

El chico-hombre vio como mi abuelo se la llevaba....y eso le rompió el corazón.

Anita siguió sirviendo unos cuantos años más, luego, los caminos de la vida los separo...

A pesar de la cercanía, ya que el pueblo del señorito del de las dos mocitas, está apenas a 10 Km. hizo que no se vieran mas que en un par de ocasiones.

Mi madre recuerda que cuando era bien niña mi abuela compró una de las mejores telas de terciopelo, le confeccionó un vestido y un lazo a juego, y viajaron hasta el pueblo de Don Rafael para visitar a los señoritos. Pero nunca más volvieron a verse....

¡¡¡¡Bendita era de la comunicación en la que nos ha tocado vivir!!!!!

El año pasado, estando en casa de mis suegros una tarde de domingo mi suegra pregunto a mi cuñada, que parece la cronista del pueblo y to’ lo sabe, que quien era la seño de mi hijo. Era la novedad, comenzaba en el cole de los mayores y estaban interesados en saber...
-Se llama Mª Jesús, es la nieta de Don Rafael el médico -le dijo a su madre.
Yo, que escuchaba distraídamente, ya que a la mayoría de personas que nombran en sus conversaciones domingueras no las conozco de repente sus palabras hicieron carambola en mi cerebro: nieta de Don Rafael, nieta de Don Rafael, nieta de Don Rafael........
-Cuñada, ¿que has dicho? -le pregunte.
-¿¿De quién dices que es nieta la seño del nene??
-No, de un médico del pueblo, pero no sabes quien es –me dijo distraídamente.
-SI SE QUIEN ESSSSSSSSSSS. Mi abuela trabajó en su casa de sirvienta y niñera –contesté eufórica.
No daba crédito. Cuando se lo conté a mi madre hasta lloró. Bueno, eso de emocionarse ya sabes de donde viene, mi querido amigo, es cosa de familia…
Después de varias conversaciones con la seño, por fin conseguí que este pasado viernes se hiciera realidad lo que deseó mi madre: poder encontrarse con el padre de Mª Jesús, el tal Rafaelín, que por supuesto con los años es Don Rafael, y para más inri, según mi tía abuela Anita, es el vivo retrato de su padre, el médico.
Mi abuela por desgracia murió a causa de una devastadora enfermedad: Alzheimer. De eso hace 17 años, pero Anita aun esta viva.
Hacía años que no veía a mi tía abuela y esa señora no cambia..., está exactamente igual que la última vez que la vi, y de eso puede haber pasado más de 15 años. Tenía muy buen aspecto y hasta las mejillas sonrosadas, como una mujer joven. Se puso toda coqueta, con su broche y todo; fue a la peluquería...
Llegaron a casa, mi madre, Anita y mi hermana, poco antes de las cinco, y esperaron pacientes y muy nerviosas la llegada de Rafaelín.
A las seis menos veinte sonó el timbre. Abrí y bajé a media escalera para recibirlos; a Rafael, a su hija y... ¡¡sorpresa que sólo yo sabia!! A uno de los otros dos hermanos: Manolo.
Cuando la comitiva entró en mi salón Anita reconoció de inmediato a Rafael, por su gran parecido con el padre pero, pensó que el otro señor que le acompañaba era un amigo. Cuando Manolo desveló su identidad, Anita dio un grito ahogado de emoción.
¡¡Si la hubieras visto…!!! Fue emocionantísimo.

-Me estás poniendo el vello de punta, amiga…

De repente rejuveneció 20 años. Ella, que apenas puede andar, si no es con ayuda de su bastón se levantó del sofá casi de un brinco y en un gesto espontáneo se le agarró al cuello. Bueno, casi a la cintura, porque Manolo es altísimo y ella muy, muy pequeña…
Estuvieron más de una hora sentados en el sofá, recordando vidas pasadas, momentos difíciles, y a la vez, tan hermosos…
Mª Jesús y yo de pie. Felices de ver la escena que teníamos enfrente. Ella emocionadísima, la mirada vidriosa; mi madre muy ilusionada, y también emocionada; y mi hijo, se portó estupendamente, calladito y jugando con sus cromos, como si supiera que el momento era tan importante que no debía interrumpir ni hacer demasiado ruido.
Hice varias foto, pero como muestra vale un botón...

Los he disfrazado un poco porque no les pedí permiso para publicar su imagen en internet.

¿Impresión del encuentro? Muy bonito, muy emocionante pero faltaba una persona: mi abuela, que aunque estaba en espíritu, no así su voz, completando y complementando la historia que allí se escuchó y casi, casi se vivió.

Aún así se contaron cosas de aquella época que emocionaron a todos como que don Rafael, el médico, era tan bondadoso, que si el enfermo al que visitaba no tenía dinero, él, dejaba yogures en un lugar escondido, pero visible (imagínate..., yogures en época de pre-guerra, durante y pro-guerra...) para que ayudara a su recuperación.

La familia de Don Rafael aún conserva una de las dos camas verdes en las que se acostaban las dos hermanitas. Me encantaría tenerla, pero no me atrevo a pedirla... Es un tesoro. Para nosotros (para mi) sentimental, que es el más caro de las fortunas, y para ellos seguramente porque es tan antigua que tiene que tener mucho valor monetario.

Hubo algo que enturbió el encuentro, pero que a mi me pareció simpático y que lo dejo como despedida del relato de esta historia:

Rafael le entregó a la tía Anita un pequeño sobre.

-Tome, Anita, aquí va un décimo de Lotería de Navidad de la parroquia. Según mi madre añadió:

-es para ambas familias, señalando con el sobre a mi madre y a la tía.

Según Anita, se lo dio a ella exclusivamente....

Así que la abuela se escondió el décimo en el refajo. Nunca más se supo de él, y colorín colorado, esta historia en sepia, se ha acabado…

servido por co-coctelera 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

kilifa

kilifa dijo

Que historia más bonita!!!
Hay que ver lo mal que lo pasaron nuestros mayores en esa época. Seguro que si yo estoy allí, me pongo a llorar como una tonta, de la emoción.
Gracias por compartir esta historia tan entrañable, se vé que ese médico era muy buena gente, no me extraña que le pusieran su nombre a una calle.

besitos

20 Noviembre 2008 | 07:39 PM

Irma Ofelia

Irma Ofelia dijo

***Ayyyy amigaaaa....Me encantó la historia, qué linda y llena de dulzura y la forma en que la contaste, me llevó de una época a otra de la mano, y fué como si hubiera estado ahí personalmente...

¡Gracias por este regalo! ¡Un abrazo!

22 Noviembre 2008 | 12:18 AM

decai

decai dijo

Preciosa y conmovedara vivencia...
Siempre, en la guerra y en la paz nos queda el consuelo de que quedan gente buena. Estos hombres, como este buen doctor, son los verdaderos heroes. Anonimos y desinteresados.

22 Noviembre 2008 | 01:13 AM

pepe-p-p

pepe-p-p dijo

Joder tia, q historia tan conmovedora. los pelos de punta y todo!! Que mal lo paso mucha gente en esa epoca! Menos mal q tambien hubo otras personas que ayudaron lo que pudieron.
Muy chula la historia, y la manera de contarlo tambien.
Saludos.
(no me censures, la palabrota del comienzo, es la forma en la q me expreso cuando algo me gusta o me sorprende)

22 Noviembre 2008 | 10:52 AM

Angelito

Angelito dijo

conmovedor, lo que son las cosas de la vida, uno está pensando con la familia, sobre cosas del pasado y el azar, pone en nuestra mano el camino a un rencuentro, y de la forma más inverosimil, quien iba a pensar que la profesora de tu hijo iba a ser la nieta del Doctor Rafaelin...
Bueno, me hubiera gustado ver esos buenos momentos y esas charlas conmovedoras, son momentos de la vida que dejan huella y que tenemos que valorar todos.
Sobre lo último, no le des mayor imporancia, aunque duele, pero no vale la pena...

22 Noviembre 2008 | 09:17 PM

giverny

giverny dijo

Que historia más emotiva, me ha encantado leerte. Además debe ser genial saber tan bien lo ocurrido con nuestros abuelos o bisabuelos.
Un abrazo:-)

17 Diciembre 2008 | 10:23 PM

Irma Ofelia

Irma Ofelia dijo

Amiga, mis mejores deseos para tí esta navidad y que el año que se aproxima, esté lleno de amor y todos tus deseos y anhelos se hagan realidad...

¡Recibe un gran abrazo!

25 Diciembre 2008 | 12:55 AM

Madame Rosa

Madame Rosa dijo

Las vueltas que da la vida y los sincronismos que la acompañan!

Es una historia preciosa y bien contada, como a mí me gusta.

Lo de tu tía abuela, pues cosas de gente mayor.

Ya que no llegué a tiempo espero que estés teniendo un buen año 2009

3 Junio 2009 | 03:41 PM

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Insdecisa, segura, perezosa, hiperactiva, soñadora, con los pieS en la tierra, tozuda, adaptable... Vamos, como la mayoría de la gente, como veleta a merced del viento, dependiendo del estado de ánimo.

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