BESOS. ¿PELIGROSOS?

Hace unos años, la Real Sociedad de Química de la Gran Bretaña, reveló un estudio sobre los amantes del cine hollywoodiense que «más química» tenían. Para que luego digan que los científicos son aburridos.
Los resultados del estudio indicaron que Catherine Hepburn y Spencer Tracy, la pasión y la calma, respectivamente, eran los mejores amantes de la historia del cine. La clasificación continuó con las parejas de Elizabeth Taylor y Richard Burton, y de Lauren Bacall y Humphrey Bogart, en segundo y tercer lugar.
«Comerse a besos» (besar con repetición y vehemencia, según el diccionario de la Academia), provoca una fuerte liberación del neurotransmisor de adrenalina en la sangre, que nos induce a un aumento del ritmo cardiaco, de la tensión arterial, y a una elevación de la glucosa en sangre (mal lo tienen los diabéticos…) Por lo tanto, los besos podemos decir ahora, que son dulces.
También, hace algunos años, investigadores de la Universidad de Michigan encontraron restos del virus de la hepatitis C en la saliva de pacientes con esta enfermedad, lo que nos llevaría a pensar que a través de un beso, con algo más de pasión de lo habitual y lengua incluida, podría transmitirse este virus. Pero el análisis de laboratorio demostró que tras un seguimiento el virus sólo se localizo en la saliva de los portadores durante la primera semana, para desaparecer después. Es decir, que aunque teóricamente existen posibilidades de contaminarse con un beso, las probabilidades son muy pequeñas.
La hepatitis C afecta a más de 175 millones de personas, y mientras algunas no muestran síntoma alguno, otras sí (cansancio, pérdida de peso, náuseas, problemas de concentración, dolores abdominales o ictericia); el 20 % de los enfermos logra eliminar la infección de manera natural.
Los besos además del placer que ocasionan, incluido el químico, pueden desarrollar ciertas alergias; se han descritos algunas a medicamentos, al cacahuete o a la manzana, tras un beso; obviamente, porque el señor o señora, mantenía pequeños restos de estos alimentos (y sus moléculas) en labios, lengua, saliva...
Besarse es un acto de derechas. Al menos es lo que aseguran algunos científicos.
Desde la famosa escultura de Auguste Rodin «El beso», las parejas tienden a besarse por el lado derecho. He hecho el experimento en mi misma y es cierto!! Otro estudio de la universidad de vayaustéasaberande para eso dictaminó que tras observar a varios centenares de parejas que se besaban en la calle, trenes, bares... , y concluyeron, que el 70 % de las humanos nos besamos en los labios por la derecha, incluidos zurdos y diestros. Quizás en Inglaterra sea por la izquierda, con tal de jorobar.
Los responsables de esta investigación también aseguran que esta tendencia hacia la derecha puede estar dictada ya en el útero materno, pues los fetos mayoritariamente tienden a tumbar su cabeza hacia la derecha. Y al nacer, al menos en los seis primeros meses, el 90 % de los recién nacidos, al ser acostados sobre sus espaldas, tumban su cabeza cuando duermen hacia la derecha; curiosamente los brazos, quizás de forma compensatoria, los colocan a la izquierda.
El estudio fue publicado en Nature.
¡¡Besad, besad, malditos!! De algo nos tenemos que morir y que mejor manera que dando o recibiendo un beso...




giverny dijo
Pues si, como de algo nos tenemos que morir ¿que mejor manera que besándonos? Muy inteersante tu post, no sabía eso de que los cinentíficos se dedicaran también a eso :-)
Te deseo una beuna semana:-)
Un abrazo
1 Septiembre 2008 | 09:35 PM