HAS DE HACERLO...
Con la proclamación de la segunda República, en abril de 1931, la igualdad de los sexos pasó por fin a ser una posibilidad real con la aprobación de la nueva constitución…
El proyecto constitucional fue presentado en Cortes el 27 de agosto de 1931 y aprobado, con algunas modificaciones, el 9 de diciembre. La constitución se describía como de izquierda, pero no socialista estaba inspirada en las de Méjico (1917), Rusia (1918) y la República de Weimar (1919).
Los compiladores del anteproyecto se habían mostrado más bien cautos con respecto a la cuestión de la igualdad de los sexos y habían sugerido la siguiente redacción:
No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: el nacimiento, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas. Se reconoce en principio la igualdad de derechos de los dos sexos.
Clara Campoamor, diputada radical y miembro de la comisión parlamentaria, protestó vigorosamente por que sólo se reconociese "en principio" la igualdad de derechos, y consiguió finalmente que se enmendara el artículo hasta quedar como sigue:
No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas, ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones o títulos nobiliarios.
En las elecciones celebradas en junio de 1931 fueron elegidas dos mujeres diputadas, Clara Campoamor (Partido Radical) y Victoria Kent (Izquierda Republicana): dos mujeres de un total de 465 diputados. A finales de aquel mismo año otra mujer diputada, Margarita Nelken (Partido Socialista), ingresó en las Cortes. De las tres, Clara Campoamor, abogada, fue la más asidua defensora de los derechos de la mujer y desempeñó un papel importante en el debate acerca del sufragio femenino.
Se sucedieron muchos debates acalorados acerca de la conveniencia del sufragio universal,
Llegando a proponerse, entre otras cosas, la edad de voto en 23 años para los hombres y en 43 para las mujeres, ya que hasta esa edad las mujeres “eran deficientes en voluntan e inteligencia “.
Otra de las perlas que podía leerse en la prensa de la época:
El voto hoy en la mujer es absurdo, porque en la inmensa mayoría de los pueblos el elemento femenino, en su mayor parte, está en manos de los curas, que dirigen a la opinión femenina, se introducen en los hogares e imperan en todas partes. La mujer española, especialmente la campesina, no está capacitada para hacer uso del derecho del sufragio de una manera libre y sin consejos de nadie. Con lo que hoy ha acordado el Parlamento, la República ha sufrido un daño enorme y sus resultados se verán muy pronto. (Diario "La Voz", de 1 de octubre de 1931)
No somos enemigos de la concesión del voto a la mujer; estimamos que debe concedérsele ese derecho de ciudadanía, pero a su tiempo, pasados cinco años, diez, veinte, los que sean necesarios para la total transformación de la sociedad española, cuando nuestras mujeres se hallen redimidas de la vida de esclavitud a que hoy están sometidas, cuando libres de prejuicios, de escrúpulos, de supersticiones, de sugestiones, dejen de ser sumisas penitentes, temerosas de Dios y de sus representantes en la tierra, y vean independizada su conciencia (Diario "La Voz", de 2 de octubre de 1931).
Finalmente y tras muchos acaloradísimos debates y confrontaciones entre miembros de un mismo partido, se aprobó el sufragio universal, 161 a121 votos.

Las primeras elecciones en las que participaron las mujeres fueron las de 1933, e inevitablemente se les echó la culpa de la victoria de la derecha. En todo caso, las tesis sufragistas acababan de anotarse un triunfo en España. La concesión del voto, como la del divorcio, fueron logros de la mujer en el periodo republicano, pero logros tan efímeros como el propio régimen que los había posibilitado. La Guerra Civil y el nuevo Estado dictatorial darían al traste con todo lo conseguido. Habría que esperar al cierre de ese largo paréntesis de 40 años para que las mujeres recuperaran el punto de partida que significó la conquista del voto en 1931.
Muchas veces olvidamos que millones de mujeres en muchos países son presas de su condición de género y están sujetas a los caprichos de sus “tutores”, padres o maridos. Así que, por favor, vota, sobre todo TÚ, MUJER, no importa a quien, no importa si no lo tienes claro, vota, aunque sea en blanco, por esas valientes mujeres que lucharon por los derechos de los que ahora gozamos.






Jose Dominguez Dominguez dijo
Amiga,
Magnífico y lleno de sentimientos tu post. La lucha de la mujer por sus derechos es un largo camino y aún estamos marchando sobre él, aún nos falta mucho para alcanzar la meta.
La Constitución de la II República representó un hito de libertades y modernidad democrática en muchos aspectos: concedió el sufragio a la mujer, estableció el divorcio, abogó por un estado laico, reconocía la igualdad entre todos los españoles y algo, muy importante, España renunciaba a la guerra como polítitica nacional, según señalaba su artículo sexto.
La controversia sobre el derecho al sufragio de la mujer hay que interpretarlo en el contexto de la época. La mujer era un ser supeditado al hombre en todos los sentidos y no se podía negar la influencia que sobre ella tenía el varón y la propia Iglesia. No era descabellado el pensar que no fuese absolútamente libre a la hora de emitir su voto.
Algo similar sobre esta prevención ocurrió respecto a las huelgas. Se llegó a pensar que la mujer, al estar más directamente realacionada con los hijos y por tanto ver las penalidades de los mismos en la época de huelga, no sabría aceptar la necesidad del establecimiento de la misma.
En cualquier caso, amiga, estos son los flecos de un tiempo pasado y de la mentalidad del momento. La lucha por el voto no ha sido fácil y siempre estuvo limitada para mayor beneficio del sistema.´En un principio estuvo limitada por la edad y por la posición económica y hay quién sostuvo que no valía lo mismo un voto de un ilustrado que el de un analfabeto.
En todocaso, amiga mía, el avance de la sociedad siempre estuvo propiciado por la fuerzas de la izquierda y la lucha de la clase obrera, -hombres y mujeres- . Mucha sangre y mucho luto ha costado el bienestar que disfrutamos alguno de nosotros.
El mejor homenaje que se puede hacer a todos ellos es el que tu señalas: participar en las elecciones y continuar en la lucha por profundizar la democracia y la libertades de todos.
Un beso.
7 Marzo 2008 | 01:53 PM